Feedback comunidad 2025 Trump: sangre, sudor y stops
He dejado que pasaran unos días antes de soltar el feedback del puto año Trump porque necesitaba procesar el combo de drama, volatilidad y esquizofrenia macro. Espóiler: ha sido una montaña rusa sin cinturón, y más de una vez me he pegado con la cabeza en el techo. Y ahora que me he recompuesto, lo tengo claro: A ver, Aker te suelta collejas. Sí, esas que te despiertan, que te dicen «espabila, pringao», pero sin romperte la cara. Son collejas con cariño, del tipo “vas a aprender por las buenas… o por las malas, pero vas a aprender”. Y aprendes. Vaya si aprendes, pero el mercado, en modo Trump y con aranceles en la recámara, te arranca la cabeza y te la devuelve con un post-it que pone “pa que aprendas”.
El problema viene cuando sales ahí fuera pensando que ya sabes algo. Entonces llegan los aranceles, las narrativas políticas, la volatilidad desatada y los “analistos” que van de gurús con el ego por las nubes… y te meten unas hostias que te mandan de vuelta al tutorial. A mí me reventaron una cuenta. Literal. ¡Pum! Adiós.
Entré con mi cuenta en piloto automático, creyendo que con un par de setups, un poco de volumen y unas EMA bien puestas ya podía surfear la narrativa geopolítica. Error. Grave. Los aranceles hicieron más daño que un mal dato de NFP con Powell sonando de fondo. Me volaron la cuenta. Full margin call. Stop tras stop, slippage como si el bróker se estuviera riendo en mi cara y spreads que parecían sacados de la chistera de los listos.
Pero aquí viene la parte que no sale en Twitter: todo lo que había mamado con Aker —la gestión de riesgo, la puta paciencia de los 4PA, que llama él, el entender por qué y no solo cuándo— me permitió no caer en modo venganza, no doblar riesgo como un idiota, y sobre todo, no tirar la toalla.
Me replegué. Reestructuré. Me volví al diario, a revisar mis entradas, mis salidas, mis emociones, mis puñeteras emociones. Y empecé a recuperar. Sin apalancarme como un ludópata, sin buscar el trade milagro. Y contra todo pronóstico, no solo recuperé la cuenta… ¡La puse en positivo! Y eso en medio de uno de los años más cabrones en términos de narrativa macro y volatilidad institucionalizada.
¿Moraleja? Aker no es cómodo, no es bonito, y desde luego no es para nada amable. Pero te da las herramientas reales para que cuando el mercado te escupa en la cara, tú no te vengas abajo. Las collejas, que duelen dentro, de Aker, te salvan de las hostias que te matan afuera.
Me replegué. Reestructuré. Me volví al diario, a revisar mis entradas, mis salidas, mis emociones, mis puñeteras emociones. Y empecé a recuperar. Sin apalancarme como un ludópata, sin buscar el trade milagro. Y contra todo pronóstico, no solo recuperé la cuenta… ¡La puse en positivo! Y eso en medio de uno de los años más cabrones en términos de narrativa macro y volatilidad institucionalizada.
¿Moraleja? Aker no es cómodo, no es bonito, y desde luego no es para nada amable. Pero te da las herramientas reales para que cuando el mercado te escupa en la cara, tú no te vengas abajo. Las collejas, que duelen dentro, de Aker, te salvan de las hostias que te matan afuera.

Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!